Somos una especie de repudio, somos la mano que destruye puesta en la tierra por la gran Mano Creadora, somos una vergüenza para las demás especies.
Somos los que manejamos el mundo y no tenemos ni siquiera el control sobre nuestras vidas, somos los que gritan por paz y le hacen el amor a la guerra todos los días.
La tierra está llena de sangre y clama insaciablemente por que le sea devuelta su alma; esa misma que lapidamos desde Abel, esa misma que sacrificamos con Jesús, esa misma que, hoy en día, seguimos descuartizando en enfrentamientos armados sin sentido, por cosas banales que llegan a pocas manos, por poco tiempo y jamás satisfacen la sed de los violentos. Ellos parecen olvidarse de sí mismos, y se convierten en bestias comandadas por el demonio, se convierten en bestias peores que animales. De ellos siento pena, de ellos siento lástima, pero siento más lástima mí, de los que no participamos en esa cruenta repartición de sangre; pues nosotros, aún peor que hacer algo, no hacemos nada, nos resguardamos en nuestra cobardía, y nos volvemos espectadores impunes de los pasos escarlatas. Pero de alguna manera, en esa oscuridad implacable que nos hace avergonzarnos de nuestra propia humanidad, podemos encontrar una luz, una fuente que nos ayuda a continuar, si la encuentras, contesta.
Tuesday, May 12, 2009
Subscribe to:
Post Comments (Atom)

2 comments:
Falta alegría... No fuésemos tan malos si tuviésemos más alegría, dentro de esa nube negra necesitamos una cápsula de felicidad para expandir el tiempo de luz y hacerlo más duradero, o combinar cápsulas. Nunca se sabe donde las puedes encontrar, pero están por ahí... Hasta debajo de la carne.
Yo creo que necesitamos es un poco más de apertura ante la vida, quizá si no proyectáramos nuestras alegrías en las otras personas, y dejáramos de ver la felicidad, como aquello que necesita ser complementado por factores externos, con el éxito laboral, sentimental, etc.… y miráramos un poco más hacia dentro, tal ves el mundo fuera un lugar mejor, no tan sediento de sangre. Y sí, en nuestra propia carne está la respuesta, como siempre, recorremos el mundo para enterarnos, al final de la travesía, que nuestro objeto de búsqueda estaba al lado desde el principio, pero quizá ya esté lejos, porque se cansó de esperarnos, quizá ya estemos al filo de la muerte cuando nos percatemos de eso, la idea es hacerlo de ahora
Post a Comment