Sin poder de decisión, si quiera para optar por la autodestrucción, me convierto en un fantasma permanente que tan sólo ruega, clama y se pierde…La vida se va por el abismo oscuro y vacío, ni la muerte es suficiente, quiero algo más que la simple tranquilidad del descanso eterno, quiero que me duela, que los dedos me los muelan, que se estalle mi aliento, que me parta en pedazos el criminal más cruel sobre la faz de la tierra, que me caiga a destajo la afilada sierra de un torturador de guerra, que me mate a mordiscos una piraña en la selva, que me arrojen como un perro a la calle y nadie comparta una moneda, que me muera de hambre, que me quede sin agua, que se me pudran las venas. Espero que los cuervos piquen mis ojos, y los gusanos se deleiten con mis arterias, que energicen el agua en la que me baño y pueda oler la quema, que mis oídos se revienten y me ahogue con mi propia saliva, que el corazón lo atraviesen mil saetillas, que le den a un maniaco un cortaúñas de acero y levante poco a poco mi leproso cuero; que no me disparen a quemarropa, que me vuelen las entrañas y me las pueda comer en la sopa antes de la última llamada. Me canso de esperarte parca, mejor llénenme de mil sulfamidas mientras aguardo a que el dolor físico aparezca, porque ya no puedo con esta alma desgarrada, con esta vida sin sentido, necesito el dolor, el homicidio inducido…
Thursday, May 21, 2009
He declarado la guerra….
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