Se supone que despuès del cielo viene el infierno,
se supone que despuès de la muerte viene el silencio,
se supone que despuès de la tormenta viene la calma,
se supone que no se puede romper el alma,
se supone y se suponen tantas cosas en este mundo
porque a la final no sabemos nada,
sòlo sabemos cuànto nos duele cuando te hieren,
cuando te engañan...
se supone que el amor es para siempre
se supone que los locos y los niños no mienten
se supone que hay màs gente buena que gente mala en el mundo,
se supone que hay màs trabajadores que vagabundos,
se supone y se suponen tantas cosas
porque tenemos de descubrir tanto miedo,
sòlo narramos historias fantasiosas,
sòlo sabemos que vivimos por nuestros sueños
y cuando se destrozan perdemos el norte, el sur y nos echamos al fuego.
Se supone que las estrellas que vemos ya murieron,
se supone que sòlo observamos factos,
se supone que no somos actores pero nos encanta hacer de nuestras vidas una funciòn de teatro,
se supone y se suponen tantas cosas,
porque si dejamos de suponer llegamos a la nada,
esa nada sobre la que sembramos nuestra vida y llamamos fe,
las llamamos dioses o hadas,
y sembrando sobre mentiras caminamos,
y sòlo sabemos que duele en el fondo porque nos enfrentamos con el tiempo a la realidad.
Se supone que las fantasìas no hacen daño,
se supone que te levantas de tu cama y se acaba la pesadilla y vuelves a la dulce realidad,
se suponen y se suponen tantas cosas
porque sabemos que nada es cierto,
que nos mentimos,
que sòlo nos usamos...que tenemos miedo de estar solos...y duele...
duele porque en el fondo ella se dio cuenta que era un tìtere del tiempo,
que le habìa permitido a la suposiciòn hacerse realidad y en ello ya tenìa todos sus sentimientos puestos...toda su vida invertida...pero se supone que nada la dañarìa...
se suponìa que la querìas...pero sòlo era una salida...yace inmòvil mi querida amiga...no se suponìa que morirìas.
Saturday, April 24, 2010
....t...
Y de alguna manera siempre somos conscientes de la verdad, la realidad y las mentiras que a nosotros mismos nos contamos como historias para dormir, como leimotiv cuya continuidad pensamos que transforman las irrealidades en verdades ùnicas, pero al fin y al cabo sòlo son eso, historias que caen como naipes en medio de la autopista principal cuando la mìnima brisa, la mìnima pregunta, abre espacio para algunas corrientes de realidad. Y el mundo se desteje, sale de nuevo la viuda negra, se pincha a sì misma para recordar el campo minado sobre el que camina, no llora, no se queja, sòla se encuentra en medio de la gran telaraña, en silencio permanece, abre los ojos, una vez màs descubre que habìa tejido sobre sì misma un hilo delgado para defenderse,estaba atrapada...la viuda habìa quedado ciega por su propia historia de hadas...ahora despierta, y con un dolor profundo, mudo y siniestro, vuelve a destejer sus ojos...pero ya no quiere caminar. Cada amanecer se torna distinto...cada recuerdo...un pedazo de la telaraña que se cae...y sin embargo, sigue contando historia de hadas...prefiere darse ànimos que darse bala...y se moviliza entre sombras...se miente cada mañana...pero cada noche se da cuenta de la irrealidad de su fè...y se pincha...y sangra....va a la cama, duerme, pretende la pesadilla...el sin sabor la despierta, pero las horas le dan tiempo suficiente para re-crear su telaraña y no sentirse tan viuda, tan negra, tan sola, tan muerta...tan nada...
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