Olvidada en el desierto
La musa tiene los ojos muertos,
Su ángel viaja por la pradera lejana,
Por el universo cubierto,
Mientras ella yace en el infierno dulce,
El averno de los que fingen
La sonrisa eterna del destino,
La vida se convierte en viento,
El palpitar en vómito carmesí
Del corazón afligido.
La musa saborea cada lágrima
Mientras clama por su suerte
Pide a sus hadas alegres
Que cuide de su amado ángel
Que cumplan sus sueños
Y conviertan su sonrisa en felicidad
Y su camino en un paraíso terrenal
Duerme y calla,
Reza y grita,
Aplaude y canta
Miseria en la sangre,
Alegría en la mente.
Con la imaginación sobrevive
Pasa sus días felices
Mientras su cuerpo se pudre
En el mundo tangible
En el mundo de lo cierto
El miedo aparece ante los ojos
El ángel se recluye
En la comodidad de sus alas
Blancas, tersas y claras
Sabe que su musa luchará
La paciencia cederá
Caerá en otro bando
Y la musa seguirá esperando
En la agonía del que vive
sin haber vivido jamás.

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