La alteridad,
El estado inconsecuente
Y la mirada constante
Sobre el eterno resplandor
De la madre infértil
Y el odio floreciente,
Conciernan el ojo que no se acostumbra
A mirar de la misma forma la muerte.
De la inmensidad pétrea
Naciente de la visión mística del amante del mundo
Desnudo ante los ojos de Nínive,
El halo de sangre desorbita la locura
Y la complicidad se torna en tragedia;
Aquí estamos,
Extrañando la independencia absoluta,
Ante la ejecución de un presente siempre muerto,
Y la desesperanza pervertida en un congelador sin cielo.
Las palabras se perciben incontenibles,
Los sentimientos encontrados se desbordan
Y la contradicción total del ser prevalece…
Los miedos de una noche de invierno
Se tornan en palpitares de una noche de verano,
Cómo si el clima fuera mágico,
Cómo si dejara de ser noche,
Pero sigue siendo la misma,
Perfecta en su laberinto,
Pero yerta en el tiempo.
Monday, October 12, 2009
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