Friday, October 16, 2009
Apocalipsis...
En un momento infinito de compasión, tras la alegoría que cuenta de la posesión mágica de un mundo sin sueños y de un cadáver que camina, los gusanos invaden el vientre del mundo lleno de ira, la irrestricta pasión se desborda, mientras atraviesa el umbral del odio aquel sodomita ciego, foco de los deseos perdidos de ángeles sin dios. En un instante incomprensible, donde el cielo lanza las llamas penetrantes de celos y envidia, la voz del cobarde congela el espectro de destrucción absoluta, en tanto el valiente escucha y se conforma con las migajas que caen desde el podrido infierno. En un segundo de vida, he descubierto mi propia muerte, y la imposibilidad evidente de no contar con una alternativa más allá que el desperdicio incesante de la arena que sucumbe en el reloj; he descubierto la inutilidad de mis pasos que serán borrados por otros mil millones de pasos más…pero la inmortalidad no es un anhelo, si se sabe de antemano la absurdidad de la estancia per se, si se permanece consciente de la contradicción en la negación total, mientras vivo muero, vivo muriendo y muero viviendo, y siempre puedo estar cada día más vivo o más yerto, la mortalidad es el regalo divino que no comprendemos, pero un presente al fin y al cabo.
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