La oscuridad se abrió ante la triste Joanna
Se sentó en una esquina
Quemó sus alas con el vino…
En sus ojos mojados
Se leen los silencios robados,
Se leen la suerte de su destino…
Joanna canta por la madrugada
Para sentirse menos sola
Para sentirse llena de hadas…
Su voz retumba
Y consigue apaciguar
Su miedo a la soledad eterna,
Consigue alumbrar su propio camino…
Joanna no se puede callar,
Padece,
Su voz se desgarra,
Los días pasan….
Se hace más débil el hilo de su garganta…
Si enmudece muere,
Pero si canta agoniza…
Prolonga su existencia
A cambio de una añoranza…
Y entonces maldice al vino en su canción,
Y entonces maldice las alas perdidas en su dolor,
Y entonces maldice,
Y maldice,
Pero no deja de cantar,
Ni canta mejor…
Joanna se extingue en la esquina de aquel panteón…
Sin cambiar…sin actuar…
Dejando la vida pasar…
Joanna ilusamente aguarda por la redención,
Por el perdón otorgado
Hasta el último respiro en su interior…
Joanna parece alucinar
Y no se da cuenta de su rededor.
Joanna ha muerto,
En aquella esquina,
Con sus alas quemadas,
Sin salvación,
Si es que alguna vez la necesitó...
Murió en su ignorancia auto-infligida,
Nadie le dijo lo que sucedió…
“Joanna…no hiciste nada…sólo una canción”.
Saturday, October 3, 2009
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