Se dilapida la sensación de horizonte,
Se pierde la agonía efímera de la posible muerte,
Se encuentra vacío y sólo en el presente,
Horacio,
Que maldita ha sido tu suerte.
Los gusanos te rechazan,
La vida abre sus alas negras,
Te abraza,
Pero no te perdona las noches crisálidas
En que la navaja auscultaba tu vientre,
No te perdona los actos pérfidos,
No te perdona tu cobarde intento.
Y ya no mueres,
Y te congelas en el tiempo,
Y te detienes en el siempre,
Y no hay escapatoria,
Que maldita ha sido tu suerte Horacio,
Medio muerto, medio vivo
Pero consciente.
Divagas en tu desgracia,
Sonríes,
Porque no le encuentras alternativa
A tu llanto.
De vez en cuando puteas,
De vez en cuando bendices,
De vez en cuando te disfrazas de lobo,
Otras de doncella,
Pero jamás de farsante, cura o protestante;
Lamentablemente sigues el camino,
Te toca ver el final de la historia
No hay escapatoria….
La condena del que no quiere respirar
Es la imposibilidad física de ahogarse…
Wednesday, August 26, 2009
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