Confieso que me he reído mil veces a tu espalda,
Confieso que me he masturbado con tus lágrimas
Confieso que me siento totalmente contenta que no seas nada
Confieso que no siento miedo a cagarla
Confieso que poco o nada me importa lo que hagas
Confieso que prefiero ser la sal que cae sobre sodoma
Confieso que no deseo ser la puta de babilonia de iglesia disfrazada
Confieso que me divierto con tus rezos
Confieso que amo decirte que eres el hijo de tu gran puta madre cada vez que me engañas
Confieso que escribo sin pensar
Confieso que relato con las entrañas
Confieso que bebo leche en las mañanas con limonada
Confieso que trato de despertar al mundo con mis palabras
Confieso que odio los gritos y las grandes carcajadas
Confieso que soy el hombre absurdo
Confieso que para mí confesar no vale de nada
porque no me arrepiento,
y a mí nadie tiene el derecho de juzgarme
y suerte con el que lo haga,
porque yo no tiro la primera piedra
me lanzo a matar a pedradas
cuando el que se cree libre de pecado
habla carajadas.

No comments:
Post a Comment