Me llama una voz en mi interior,
Me pregunta por las noches de pasión que dejamos en aquél mostrador,
Se ríe bajito para que no sea escuchada la morbosa sensación del que observa en silencio cuando dos amantes inician el preludio de su rompimiento,
Escucho una voz en mi interior,
Aunque creo que está en la puerta,
Creo que me grita, no es tan tenue,
Se hace más fuerte con la brisa.
Y me cuenta historias de libertad, parodias de valientes admitiendo ser cobardes,
Me cuenta sus aventuras, pero al final de cada relato, me pregunta si creo que es cierto,
Me pregunta por las horas recorridas bajo el sol,
Me pregunta por las máscaras que danzan a mí alrededor,
Me pregunta por mis ojos hundidos, y por el dolor infringido por un haz de color…
Una voz me habla, y yo la oigo,
Hace diez lustros no le colocaba tanta atención a las palabras…
Me lleva a través de los años,
Me recuerda cuando era una virgen alada,
Me transporta a los rincones que creía desiertos,
Y los encuentro ahora más fuertes, alimentados por la rabia bloqueada,
Ahora me comprendo como un montón de sensaciones encontradas, llena de estupideces que son carga abandonada dentro de mi casa,
‘Pero te pesa el cuerpo, porque en ti ya no hay alma’, sonríe la voz ahora en mi cama;
Creo que nunca la hubo, le hubiera contestado, pero ahora ella ya no me cuestionaba,
Se quedó enmudecida, pero podía escuchar el roce de su lengua con sus labios,
La suavidad de una caricia que no es propia, pero es deseada…
La voz me cuenta entonces, la concepción de los años,
Su concepción de la esperanza,
La voz me pregunta, si prefiero las margaritas o las tristes mañanas,
‘prefiero la noche’, dije sin saber si me escuchaba…
Calla nuevamente;
Ahora me juzga,
Me recuerda el infierno, las noches de muerte, de odio,
Las veces que tenté mi suerte,
Las escasas horas de lucidez por las madrugadas….
Quisiera saber de quién es esa voz,
Que parece tan serena y saber tanto de mí, o por lo menos,
Tanto de las des venturanzas…
Soy la gota de sangre náufraga en el río Lete,
Soy el afluente del Aqueronte,
Soy la voz que no necesita genealogía,
Porque Alecto ya ha llenado mi cabeza con sus penas….
Por eso te conozco,
No hay nada que te suceda, que ya no haya sucedido…
Nadie tiene nada nuevo, sólo me divierto observando cómo te regodeas por tu unicidad…
La voz calla….Habrá leído mi mente, o solamente quería presentarse después de horas de desvelo…
Todos tienen la misma pregunta en su mente, continúa sin miramientos,
Si seré yo la hoz que viene a cerrar su vientre,
Pues no,
Soy la voz que quiere ser escuchada, así como tú,
Que gritas y gritas para sólo oír tus palabras….
Es hora de irme, ya te he contado mil historias y dos fábulas,
No creas que es tu vida,
No he venido a echarte nada en cara,
Te he contado el andar de todos…
Todos hacen, viven y sienten lo mismo,
No hay nada que me sorprenda, ya te lo dije,
Sólo te hallé como postre de paso…
Sólo te hallé como un humano más jugando a dejar una huella, una igual a la anterior, huellas que se superponen, y al final, la historia de la humanidad podría resumirse en la vida de un solo hombre, un hombre desquiciado, infeliz, meditabundo, borracho y con sed de victoria, una victoria que no se resume más que en mayor adquisición de lo que el mismo crea, de lo que el mismo domina, pero evade la ignominia de hallarse pleno y prefiere pasar por valiente, por homicida.
La voz se aleja…
Thursday, September 24, 2009
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