Recuerdo muy bien la sensación de la pureza, la inocencia prevaleciente, la antonimia de la muerte, la alegría intensa, recuerdo bien cuando el horizonte era la proyección infinita de mi cuerpo sobre tu cielo. Recuerdo bien la perfección de la noche, las lágrimas que entonaban el canto inclusive del alma fundida en la esperanza del otro, recuerdo, recuerdo los susurros que me sostenían cuando halos de realidad se escondían tras la ventana…recuerdo…hasta que tú, todo lo que era, todo lo que creí, murió. Me vi cubierta por papel maché, me vi cubierta de miel; mil abejas se acercaron y te sentaste a ver el espectáculo, ahora quieres oír mis recuerdos para hacer de mí, el plato más placentero, las migas de Hansel y Gretel, el viaje a la seguridad a la que jamás volverás, ahora, ¿quiere más?….No, recuerdo el olor pero también el hedor, la podredumbre que almacenaba debajo del mesón, y quieres oírme sólo lo bueno que tú eras y mi maldad, por qué no hablamos con la verdad. Ya no puedo ni siquiera al atardecer mirar, el amanecer enceguece mis alas, y la locura me abraza de cuando en cuando por las mañanas….ahora no puedo mis brazos extender, ahora sólo me quiero pinchar, y sufrir, que me duela, sólo quiero el dolor, el dolor de saber que sí estoy en el mundo real, que ya no soy marioneta de un falso profeta, que la alegría es un deja vú de una época que vivió un antepasado ficcional sobre la que me proyecto a través de sus cuentos….Ahora sólo quiero escapar de ti, escapar a la realidad, escapar de todo lo que me recuerde la belleza, la superficialidad, deseo sumergirme en el infierno puro de la lujuria trascendente de dos tragos, mil bestias y quizá una jeringa más, ¿porqué no? Al fin y al cabo este corazón no funciona ya, se debilita, pero no te reconfortes tanto, tú no lo debilitaste con tu partida, lo debilitaste antes con tus mentiras; ahora medusa a hecho su parte, y de piedra caliza y arena está, los poros que palpitan se sedimenta, no quieren más anarquía malentendida. La entrega al planeta, el salto impredecible, la angustia reprimida, no hay más, no quiero pensar en la búsqueda de felicidad, pues no hay tal, la búsqueda del amor, bah!, es lo mismo que buscar en quien tus culpas proyectar, con quien compartir los miedos que sólo te van a reprimir más….quiero un alma podrida, un alma como la mía, para no pensar y matar nuestros cuerpos con el dilema final.
Tuesday, September 22, 2009
Subscribe to:
Post Comments (Atom)

No comments:
Post a Comment