Sunday, June 28, 2009
Un minuto de realidad...
Abro la puerta y las hadas entran a mi habitación, sus varitas mágicas rondan el lugar, buscan debajo de mi cama, buscan en el corredor, parecen no verme, no quererme, parece que me he vuelto un girasol. Una flor enterrada en la mitad del desierto para el deleite del que la riega con veneno y alcohol, mientras sus raíces de culpa y arena la sujetan por momentos, y por ratos la molestan.
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