Saturday, June 6, 2009
Preces
No espero que nadie entre por la puerta y me diga la diferencia, si estoy despierta, muerta, o si esto es una ilusión; sólo, a través del dolor sabemos que estamos vivos…pero no siento nada, ni dolor, ni angustia, ni amor. Soy un ente que quedó vacío, un ser, al que el corazón se lo extrajo el mejor de los cirujanos, y, de quien, su alma salió, y se fue a dar un paseo alrededor del vecindario, pero al ver lo que hemos hecho, me abandonó. Lloró estática ante la tumba del hombre ciego, del niño huérfano, del hijo indiferente, de la madre evasiva, del padre indolente, de la hija fugitiva. Esa alma pura no volvió a su empaque original, no le halló el sentido a ocupar un espacio en medio de la entelequia, no desea ser parte de un cuerpo, que al fin y al cabo, sólo es un número más, una dirección, un reflejo desconocido en un caleidoscopio, que disimula la lánguida naturaleza arrasada por la prepotencia de una especie…Ella se encontró con muchas iguales flotando, todas estaban de acuerdo, la desesperación del individuo por la nada, la búsqueda de cosas que ellos mismos inventaron, las habían llevado al aislamiento en medio de entrañas que se entregaba a un dios desconocido; por eso, ahora, libres, reunidas, pasan las horas mirándonos, contemplan este mundo de incierto, donde lo que perseguimos es aquello que dejamos ir….aquello que enviamos lejos. Donde no nos tocamos, nos chocamos como máquinas, nos mordemos como caníbales; ni siquiera sentimos como los animales, nos odiamos, porque es lo único que las venas sin alma pueden sostener….el odio, la reacción de los no-muertos; el miedo, la acción que incita el paso de la carne en el desierto. El paseo eterno de las almas desembocó en la imposición de estructuras sin tierra. Las comunidades, el principio de la ausencia del ser en sí mismo; la necesidad del reconocimiento, la esperanza de escuchar nuestro nombre aplaudido, la única manera de señalar un cuerpo más de la masa indolente. El alma no deseaba tanto, sólo una leve caricia, unas pocas letras, un minuto de silencio interno, una vida entera dedicada a la existencia coherente, sin atadura alguna al nominalismo, moralismo, al cinismo de este inconsciente colectivo que, hoy, nos sumerge en la guerra del sinsentido.
Subscribe to:
Post Comments (Atom)

No comments:
Post a Comment