Monday, July 13, 2009
Flux...
Hoy cae el ala negra sobre la sirena del mar detenida en una esquina, a veces esquiva a veces real, pudriéndose en la inmundicia de la vanidad, la más pétrea figura intentas moldear, sacrificando la unicidad de tu virtud, batallando por encajar en la caída profunda de la mortalidad, que se detiene para tratar de perpetuar, su estupidez a través de su nimiedad, un vociferar sin sentidos tiende a salir de la oscuridad, no hay grandes héroes en su laberinto, construido para convencerse que fue útil el paso por la vida, para justificar el castigo de la lengua que envenena su mirada tímida contemplativa, y en sus escamas más claras se asoma la liberación del pretérito negado, pero el peso de la culpa en uno de los extremos del sucinto presente, vuelve a ahogar en la tierra negra que florece, en la frontera de lo que fue y no era las llamas del dolor que regenera, esa energía del amarillo oleaje de la natividad donde se funden la sangre, el llanto, el milagro y la muerte de la pasión, sirena combinas las estrellas en una proyección fractal, de un mundo que enloquece ante la pesadilla perversa, de un duende que te habla al oído rogando por tus pies echar a andar, esperando que tu bandera se convierta en cruenta metamorfosis de un verdugo, y pierdas la oportunidad de volar. Y no aguantas más, la cueva de los dioses te seduce, pero al entrar, sólo quieres gritar! Te lo dije antes, era una máscara que ocultaba el saturnino aquelarre del que no saldrás jamás, como un beduino sin clan, ahora haz de divagar, y acuden antes tus ojos dorados el tormento más siniestro, los recuerdos que se hacen perfectos al verse insertos en un paralelo sucio blanco sin certinidad, no hay forma de echar atrás, te varaste en las dimensiones euclidianas de un inconsciente colectivo cuyo reloj te aleja de mí, y el miedo en tí crece, y entiendes ahora, porqué no te quería fuera del mar.
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