"Cuando se dio cuenta de que la naturaleza de un hombre cualquiera saciaría su deseo, sintió compasión. Extraña compasión, que se dirigía a quien fuera que fuese el escogido. Ya que competía al hombre sucumbir ante las propuestas, sin derecho a rechazarlas” Parecían frases escritas para María, pero para la de hace dos días, la de hoy, tira el libro a mis pies.
Hace dos días ‘María en la esquina de un bar se encontraba; cantaba con un grupo de músicos callejeros, con la sonrisa hermosa iluminando su cara, la dulces notas su lengua saboreaba’, o algo parecido declamó Julio, no lo recuerdo tal cual. Ese día, el cantar fue interrumpido, Julio cayó al suelo, sufría de epilepsia, y en el momento menos pensado, puf, molía piso; lo hizo una vez frente al rector del colegio en nuestra graduación, que vergüenza la que debía sentir él, y la ajena. Así que corrimos a ayudarlo, la práctica de años de amistad; entre María y yo, lo colocamos en la acera, y recuerdo bien las palabras: “Julio, hoy es la marcha por los indígenas, ¿te acuerdas?, Recuerda Julio, recuerda! La epilepsia es sugestiva”o así lo terapeaba María cada vez que tenía un ataque, pero lo de la marcha sí era cierto, desde chinches fuimos los tres mosqueteros, y donde había que defender una causa, estábamos allí para alzar el puño contra la burguesía a la que pertenecemos…pero nos cansa. Al rato reaccionó Julio, y que se iba para su casa, que no, que no quería hoy, pero María siempre lo convencía, yo nunca me puse a rogarle a nadie, pero ahora me hubiera gustado pelearle un poco más a Julio, pelear une las relaciones, cuando la pelea es entre dignos contrincantes que se quieren o se odian de verdad.
Arrancamos para la marcha, yo iba preparada con el megáfono, María con su pandereta y Julio con su inventiva, sacándole porra hasta a la mierda. ‘Hermanos menores, no nos causes más dolores” gritaba. De un momento a otro, no sé que pasó adelante, porque ninguno de nosotros estaba armado, pero la policía comenzó a lanzar gas pimienta, y a correr como que nos lleva el diablo, todos gritaban cosas en su idioma nativo, ahora me acuerdo que estábamos allí porque a los Aruhacos les van a quitar el agua del río Jeréz que baja de la Sierra, por la represa que van a construir, con marcha o sin marcha lo van a hacer, pero María estaba indignada. María es hermana menor, como ellos llaman a los blancos, pero se sentía cautivada por la conexión extrasensorial de los aruhacos con la naturaleza, sabía de todo, incluso el idioma, y gracias a ella supe que estaba pasando, nos ocultamos en la portería de un edificio junto con tres indígenas, me preguntó por Julio, pero yo lo había perdido de vista; me dijo, que adelante uno de los líderes había tenido un altercado verbal con el teniente que le cerró el paso, que no podía ir hacia la plaza de Bolívar porque allá, ya había otra manifestación de unas madres de soldados heridos en guerra, que se devolvieran con su marcha otro día, y entonces, el líder del cabildo se quedó quieto y le dejó claro que no se iban a mover, y taz!, por eso lanzaron la primera lata de gas, ellos permanecieron inmóviles, y semejante furrusca que se desató. Julio! Julio! Gritaba María, yo me levanté a buscarlo, salí como loca, y María gritaba desesperada desde el hallcito, pensé que ella era más valiente y yo más cobarde, pero soy yo la que se bate entre vidrios, latas, palos, para encontrar a Julio. Julio…en el piso, convulsionando, con la cara rota, y la nariz sangrando, un ataque, un ataque de mierda! Traté de llegar a él lo más rápido posible, pero entre más corría, más me alejaba, creo que pasaron diez segundos, pero me pareció eterno. Recordé Full Metal Jacket, la vimos tantas veces, la escena de Joker enseñándole al gordito a amarrarse los zapatos tal como Julio me enseñó a mí, se oscureció con el abanico de Corazón Satánico, no tengo ni idea a que horas razoné todo eso, pero de eso me acuerdo, de pronto un sonido fuerte, el gordito se voló la cabeza, y el abanico seguía dando vueltas, a Julio le había caído una papa explosiva al lado, mi ojo derecho se lleno de sangre, mi mano, mi pierna, estaban llenas de pedazos de vidrios y metralla, alcancé a tocar a Julio, no le oía por el lado derecho así que me puse sobre él, ‘Julio, aguante, de esta salimos los dos, eso dejémonos de pendejadas, no es la primera vez que nos dan piedra por defender la justa causa, hasta la victoria Julio, hasta la victoria siempre’, porqué no le dije que lo quería, que era mi amigo del alma, no sé, esa fue mi manera, y la de él, fue peor, ‘¿porqué? Es que por eso le dije a María, aquí la revolución es muerte, si hay masa hay violencia, toca es educar a la gente Blanca, acuérdeme cuando despierte de lo que dije’. Los dos pensamos que no era nada, sino simple piedra, lo abracé, y estaba vivo pero desmayado, yo le grité a María, que no estaba muy lejos, que rápido que la ambulancia, que llamara a alguien, al que fuera, que nos viniera a ayudar, que sola con Julio no podía. Pero nada, el portero fue el que nos colaboró y lo llevamos a la Samaritana, pero cuando llegamos…los papeles, los formatos, el médico me dijo, ‘sin papeles de la E.P.S. no lo podemos atender, lo siento’. Julio murió desangrado como un perro, los papás vivían a las afueras de Bogotá, no alcanzaron a llegar con los papeles, mucho tráfico en el centro por la gresca. Hoy revisamos el cuarto de Julio, para ver si tenía escritos, si se puede hacer un cuento, si podemos colectar su memoria, pero nada, este pendejo todo lo que pensaba se le olvidaba, nunca escribió. Sólo leímos algunos libros que tenía en su estante ‘majestic’, porque todo tenía apodos en esa casa, y ahí fue donde María encontró el libro que está en mis pies; y sí, decía María, ‘cualquier hombre sacia la sed del sistema de la misma manera, y lo peor es que caemos como borreguitos, Julio, fue mi culpa, lo que le dijo, la revolución es de a uno, la masa es la cagada, cómo me compadezco ahora de los viejos, viéndonos matar contra lo irremediable, no más Blanca, ¡no más!, que cada quien haga lo que le de la gana, yo me voy, lo siento, pero haré mi revolución en solitario, creo que es una señal, ya está bueno’. Y se fue, María me acaba de dejar sola en la habitación de Julio, y ¿saben qué?, voy a seguir, yo le creo a Julio, María ha demostrado ser una cobarde, es que, al fin y al cabo es muy difícil revelarse contra la mano que te alimenta.
Monday, May 17, 2010
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